Deberes de verano: vivir

Se acerca el fin del curso escolar y, un año más, se abre el debate sobre los deberes de verano, con tantos adeptos como detractores.

Deberes en verano, ¿sí o no?

Es difícil justificar una postura sin entrar en profundidad en el concepto educativo; así que voy a limitarme a un argumento muy simple: las vacaciones son periodos de descanso entre periodos de trabajo. Los deberes son trabajo, por lo tanto, de manera general, no deberían estar presentes en los periodos de descanso.

Puede haber excepciones, claro. El sistema educativo español establece etapas y ciclos con un currículum determinado y se espera que el alumnado alcance ciertos objetivos en cada ciclo. Si algún alumno lleva algún contenido concreto cogido con alfileres o alguna alumna no termina de alcanzar alguna destreza básica, se puede elaborar un plan de trabajo personalizado para el verano. No me gusta. Lo ideal sería respetar el ritmo de aprendizaje de cada niño y cada niña; pero el sistema no entiende de ritmos. Del mismo modo que algunas comienzan a caminar con 10 meses y otros con 15 (y todo entra dentro de la normalidad); la madurez para iniciar el proceso de lecto-escritura o comprender las operaciones de cálculo básicas, no tiene por qué llegar al mismo tiempo a todo nuestro alumnado. Antes no es mejor. Sin embargo, el sistema marca contenidos y objetivos para cada ciclo. En estos casos, cuando no se llega a los mínimos previstos en la normativa, se puede elaborar un plan de trabajo personalizado, lo más lúdico posible, para ayudar al alumno en cuestión a ponerse al día.

Y, ¿cuándo la alumna ha superado todos los objetivos marcados para el curso? Pues está de vacaciones. Y, ¿no se le olvidará todo lo aprendido? ¿No es mejor que repase en verano para que no pierda el ritmo? Pues del mismo modo que su padre se va de vacaciones y no se lleva pólizas de seguro para no perder la práctica, ni su madre estudia sentencias judiciales en la playa para no perder el ritmo, su hija también merece y necesita desconectar de su “trabajo”. Cuando llegue septiembre tardará unos días en acostumbrarse y volver a coger el ritmo, claro que sí, al igual que nosotros, es lo normal después de las vacaciones.

Placeres de verano

Siempre hay familias que insisten en que les mandemos algo a sus hijos para las vacaciones, que no pueden estar todo el verano sin hacer nada. La cuestión está en que las vacaciones están para disfrutar, pero hay tantas cosas que trabajamos en el cole y que, en realidad, son auténticos placeres; que no es difícil hacer una lista de placeres de verano para nuestros alumnos y alumnas.

Un ejemplo claro es la lectura. ¡Leer es un placer! Nuestros amigos de Los cuentos de Bastian, nos proponen estas cestas de verano para peques de todas las edades. Si tenéis que hacer algún regalo coincidiendo con el final del curso, los libros son, como siempre, una opción fantástica.

Aquí van mis recomendaciones de “deberes” este año:

Placeres de verano

1. Monta en bici.

2. Lee un libro que te guste, o dos, o tres, o cuatro….

3. Escribe una carta a algún amigo o amiga que eches de menos durante las vacaciones.

4. Cambia la letra de una canción.

5. Mira la puesta de sol.

6. Inventa una coreografía para la canción del verano.

7. Escribe un diario.

8. Lee el periódico y comenta las noticias con tu familia.

9. Haz un presupuesto de cuánto os pueden costar las vacaciones.

10. Juega a las cartas con tus abuelos.

11. Madruga para ver amanecer.

12. Ve al cine con tus amigos.

13. Juega a la petanca en la playa.

14. Aprende a preparar gazpacho (o limonada, o salmorejo…).

15. Enseña a tu hermano pequeño o a tu prima pequeña a volar una cometa.

16. Habla con alguien de confianza de tus emociones.

17. Construye un castillo de arena.

18. Aprende sobre la Historia de los lugares que visites.

19. Haz un nuevo amigo o amiga este verano.

20. Pinta un lienzo.

21. Juega al scattergories.

22. Patina.

23. Haz sudokus.

24. Duerme en una tienda de campaña.

25. Practica inglés si te cruzas con alguien extranjero.

26. Juega a las palabras encadenadas.

27. Practica algún deporte de equipo.

28. Ve a comprar y calcula cuánto tienen que devolverte.

29. Mantén limpios los espacios naturales que visites.

30. Observa las fases de la luna y anótalas en un calendario.

31. Pinta una camiseta.

32. Haz una cápsula del tiempo con recuerdos de este verano para abrirla dentro de 10 o 20 años.

33. Aprende a hacer papiroflexia.

34. Nada en el mar o en un río.

35. Prepara sorbetes de frutas.

36. Escribe un poema.

37. Busca formas en las nubes.

38. Cuida de una planta.

39. Crea pulseras o collares con material reciclado.

40. Haz solo las cosas de esta lista que te apetezcan. Descansa. Te lo has ganado.

Sé feliz.

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4 comentarios en “Deberes de verano: vivir

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