Un curso más que se va… 

Se quedan las aulas vacías de niños y al recogerlas vamos desgranando recuerdos del tiempo compartido que se quedarán siempre con nosotros. Se recicla el papel, se tiran los lápices gastados, la regla rota que se ha quedado abandonada en clase acaba en la papelera, el jersey que misteriosamente lleva meses en clase y no es de nadie lo bajamos a objetos perdidos, se le quita el polvo a las estanterías y cerramos la puerta de la clase con una mezcla de satisfacción y nostalgia. Nos invade también la duda de si lo habremos hecho suficientemente bien; de si habremos conseguido que aprendan de verdad todo lo que necesitan para el curso siguiente.

Y entre pupitres vacíos y paredes desnudas se nos van derramando los recuerdos que juegan a empañarnos la mirada…

El estirón de ese niño que ha crecido tanto por fuera que casi consigue disimular cuánto ha crecido por dentro. Una tarjeta de cuando trabajamos con el emocionario que me despierta la añoranza. Aquel mural donde apuntasteis vuestra estatura para trabajar las unidades de medida y que dejamos en la clase para comprobar cómo ibais creciendo. Las poesías que escribisteis en las que rimaba la inexperiencia con la alegría. Una pizarra sin fecha porque ya no hay quien la escriba. Uno de los estuches que diseñasteis para el viaje de fin de curso. La papelera vacía sin restos de papel de aluminio ni tetrabricks. El olor a soledad que habéis dejado con vuestra marcha y que se me mete en los ojos cual mota indiscreta que me humedece la mirada.

Espero que hayáis aprendido mucho estos años. Pero por encima de las fracciones y las conjugaciones verbales espero que llevéis siempre con vosotros las lecciones más importantes: recordad que sois maravillosos; que vuestro camino es único, si vais a competir que sea con vosotros mismos; que los amigos son un tesoro de la vida; que quien la sigue la consigue; que dos más dos siempre son cuatro pero cuando trabajamos en equipo la creatividad se multiplica; que cuando hablemos de los demás debe ser para decir algo bonito; que los caminos que llevan a sitios nuevos suelen estar por trazar; que la recompensa la encontramos disfrutando del camino y no solo en la línea de meta; que es importante hacer cosas que nos hagan feliz cada día; que las palabras amables abren los corazones; que todos necesitamos de todos; que nadie es más que nadie; que la vida merece la alegría…

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Nota: la foto es de una camiseta personalizada preciosa que me han regalado mis alumnos/as y que ha hecho Rocío Guerra de Día tras día

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